martes, 21 de junio de 2011

¿Bloqueados?

Manifestación Palestina Año 2004
Ellos sí están bloqueados, por nuestra indolencia
Tras una jornada en la que el calor sofocante ha bloqueado mis sentidos hasta casi impedirme turbutopiar  me ha parecido interesante detenerme a reflexionar sobre el término bloquear.
Bloquear tiene seis acepciones y casi todas significan lo mismo, obstruir, cerrar el paso, impedir el normal funcionamiento de algo, entorpecer la realización de un proceso, paralizar las facultades mentales o inmovilizar un crédito durante cierto tiempo.
No sé por qué, pero me da la sensación de que las apariencias engañan, usando un símil farmacológico, creo que algunos agentes aparentemente bloqueadores, en realidad, se pueden convertir en elementos activadores e incluso aceleradores. Sin embargo, otros que debieran suponer un revulsivo, mal gestionados, pueden llevar a enrocarse y preludiar el desastre.
Desde algunas oscuras grutas mediáticas con olor a naftalina, han aprovechado ciertos actos vandálicos para vendernos que los que protestan pacíficamente en las calles son terroristas que desean secuestrar la democracia y paralizar las instituciones. Pobres ilusos, no se dan cuenta de que ellos son el viento que hará girar los molinos del cambio.
Hace poco, se intentó impedir el acceso a las elecciones de un grupo político con ideas nacionalistas tan discutibles cómo lo eran los motivos alegados para su ilegalización. Pobres ilusos, no vieron que estaban dando vigor a su campaña y convirtiendo una opción minoritaria en un éxito electoral sin precedentes.
Ayer, tres diputados autonómicos de izquierdas cerraron el paso al gobierno extremeño a un candidato progresista. Pobre iluso el nuevo presidente, celebra su victoria sin saber que su escasa mayoría no le permitirá gobernar y que este extravagante suceso será quizás la chispa necesaria para vitalizar y remodelar un nuevo proyecto social para aquella región.
Ya ha pasado un mes del huracán neo-liberal que ha teñido de azul municipios y comunidades, muchos siguen vanagloriándose de su éxito, son las mismas caras que otrora se lamentaban y me temo que con las mismas propuestas que sólo calan cuando nadie ofrece nada mejor. Pobres ilusos, no saben que se puede fenecer de gloria, mientras ellos se entronan o apoltronan me consta que la crisis ha arrancado un motor de cambio que ya ha empezado a rodar en otras latitudes ideológicas.
En ocasiones vemos al adversario desde el retrovisor con la superioridad de la lejanía pero de repente las mejoras técnicas surten efecto y te adelanta en la linea de meta sin darte ni cuenta.
Mientras tanto, se cierra el crédito a un país necesitado alentando así su revolución, se coartan libertades en la red fomentando así prácticas más nocivas, las trabas a los narcóticos alimentan la lacra y provocan miles de muertos y el inmovilísmo legal respecto a la industria del sexo da alas a la esclavitud. Así está todo, excepto claro, los mercados financieros, ellos campan a sus anchas sin barreras en el horizonte. ¿Hay que ponérselas? Probablemente no, aunque desde luego necesitan regresar a la casilla de salida para adaptarse a unas nuevas reglas del juego que les permitan fluir sin dejarnos a los demás inertes cómo estatuas de sal.
Elijo esta secuencia de "El río que nos lleva" (Antonio del Real, 1989), no porque la novela original sea de José Luis San Pedro, que también, si no porque ilustra lo que pretendo exponer, que somos nosotros mismos los que nos ponemos límites y bloqueamos nuestra capacidad de proponer alternativas a las recetas que manifiestamente no funcionan.



No deberíamos intentar bloquear lo que ya ha empezado, si cortamos el cauce de un río, este creará otro más fuerte y virulento. El río conoce sus fuentes y su destino, naveguemos por él, dirigiendo la canoa, sí, pero haciendo caso a sus señales y advertencias, escuchando su rumor y entendiendo sus recovecos, entonces él nos llevará mansamente hacia el lugar dónde todos queremos estar. Los salmones seguirán nadando contra la corriente, dejémosles, ellos no saben que será su último viaje, nosotros sí.

PD: Es posible que este sea el último artículo del mes, nadie me ha bloqueado, pero merecidas o no, me tomo unas breves y espero que reparadoras vacaciones, ya veremos que me encuentro cuando vuelva o si allá dónde voy observo algo digno de ser contado.

martes, 14 de junio de 2011

Castillos de Arena

A little spinner in the Mollohan Mills (1908)
Diez largos meses de cole llegan a su fin y digo largos porque en una vida de cincuenta meses escasos, supone un 20% de la misma, una eternidad para un niño, en términos de un adulto de 35 años es cómo finalizar una temporada laboral de siete años seguidos. ¿Agotador, no?
Lo bueno es que se han divertido, han aprendido a pintar, a construir, a compartir, a reconocer letras, apreciar los libros, cantar, cocinar, hacer disfraces de papel, plantar, observar el crecimiento de un ser vivo, visitar una granja, alimentar animales, ordeñar y mucho más. Un proceso de adquisición de rutinas basado en el descubrimiento y aprendizaje constante.
Ahora llega el momento del ocio infinito, los más afortunados, irán a la playa, cogerán un cubo y una pala, y día tras día cavaran agujeros en busca de agua, intentarán levantar castillos, buscarán conchas y se esforzarán, probablemente sin éxito, para atrapar algún pez con una red de todo a cien. Otros se desplazarán al pueblo originario de su familia allí podrán disfrutar del campo, de tareas tan exóticas cómo regar las verduras, recoger huevos de las gallinas, rellenar garrafas de agua en la plaza o bañarse en el río tras una calurosa excursión en bici.
Ahora, imaginemos que nuestro hijo o hija ha pasado los últimos 365 días levantándose a las cinco de la mañana para limpiar corrales propios u ajenos. Pensemos que ha dedicado tres mil horas a pegar suelas de zapatillas deportivas o a coser prendas, no para disfrazarse si no para repoblar escaparates que jamás verá. Supongamos que en vez de escarbar en una suave arena meridional se adentra jornada tras jornada en una peligrosa mina, en medio de un abrasador desierto para rescatar algún codiciado metal sin llegar a comprender para qué sirve. Asumamos que nuestra única posibilidad de supervivencia pasa por dejarle recorrer durante seis horas una extensa, peligrosa y yerma planicie para que traiga el agua necesaria para hoy y quizás mañana. Dejémosle a las puertas de un hotel o fastuoso monumento, junto a nuestro otro bebé aun lactante para recaudar las generosas monedas que hordas de turistas concienciados tengan a bien entregarles. También pueden divertirse hundiendo sus cuerpos en arrozales infestados de serpientes, liar puros o cigarrillos, fabricar ladrillos sin haber oído hablar de la "crisis del ladrillo", insertar piezas microscópicas en teléfonos móviles u otros dispositivos desconocidos para ellos o integrar juguetes ajenos a su existencia pero generadores de ilusión efímera en otros mundos.
Las oportunidades son infinitas en este gran planeta, somos tan creativos, tan productivos... Las grandes corporaciones multinacionales no escatimarán esfuerzos y recursos en la noble tarea de hacernos la vida más fácil y saciar nuestras ansias de consumo.
Por supuesto que no debemos generalizar, la explotación infantil tiene muy diversos grados, el círculo de la pobreza es muy amplio y en ocasiones la economía familiar obliga a hacer partícipes del trabajo a los menores aunque compatibilizando con la escuela, por lo tanto, para ser ecuánime, sólo me atreveré a afirmar, que el trabajo infantil puede ser simplemente malo, peor o terrible.
Si alguien me insinúa, cómo es habitual, que esto siempre ha ocurrido, que nunca hemos estado mejor o que acabar con esta nefanda lacra global es una utopía buenista o demagogia barata, no me molestaré en contestar. No deseo caer en lo de las manzanas y las peras de la exconsejera madrileña de asuntos antisociales pero dejo unas cifras que sin ser comparables son reales y denotan una asimetría sintomática de un sistema que está fallando: 215 millones de niños trabajan mientras 205 millones de adultos censados sufren el desempleo.



Siento no haber dejado hoy margen para el esparcimiento con un entretenido documento visual y me disculpo si he podido herir la sensibilidad de algún lector pero en ocasiones, escribir me duele y así lo debo transmitir, de hecho he omitido de forma consciente tratar la forma más abyecta de abuso de la infancia, mi escasa tolerancia al respecto me impide expresarme con coherencia.
El domingo fue el Día Internacional contra el Trabajo Infantil, reconozco mi escepticismo respecto de este tipo de jornadas conmemorativas, las víctimas suelen desconocer su existencia pero sin ellas, la venda que nos tapa los ojos no permitiría siquiera vislumbrar que no son necesarios Expedientes X para afirmar que la verdad está ahí fuera.
Esta injusticia, cómo tantas otras, conforma un Castillo de Arena que entre todos debemos derruir si no queremos acabar enterrados bajo los escombros de una sociedad enferma.

Midnight at the glassworks (1908)
Declaración de los Derechos del Niño (1959)
Principio 9
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

jueves, 9 de junio de 2011

L'Italia Svegliata

Un viejo mapa para una nueva Italia
Italia merece esta semana una mención extra porque cuando parecía que la resignación se había instalado, que su democracia ya moraba en el mundo de las utopías y que cuando llegara la reacción sólo habría lugar para recoger sus restos, se produce un punto de giro que lo cambia todo al más puro estilo cinematográfico pero sin Deus est Machina.
Este artículo podría ser un homenaje a Nichi Vendola, a Beppe Grillo, a Giuliano Pisapia, a Luigi de Magistris, a Marco Travaglio o a muchos otros que desde la política, las artes o el periodismo llevan años bramando en el desierto por la libertad, tratados cómo bufones de la corte berlusconiana.
También podría ser una loa a Riccardo Muti, flamante Premio Príncipe de Asturias 2011 y protagonista del vídeo que hoy es objeto fundamental de este blog y no cualquier turbutopiez que yo pueda escribir. Un documento emocionante e inspirador que muestra cómo la cultura siempre será un vehículo revolucionario y cómo cualquiera, en este caso Muti, desde su parcela de influencia, puede desafiar al poder establecido aun en su propia presencia.
Hoy sólo pretendo honrar al conjunto del pueblo italiano, instarle, cómo hace el afamado director de orquesta ante la mirada del agonizante primer ministro, a no callar ante la desvergüenza política, a hacerlo todos juntos, cómo también solicita él, no por una acto de patriotismo si no de libertad. El próximo domingo decidiréis vuestro futuro. La nuclear, el agua y el mismísimo cavaliere están en vuestras manos y desde aquí, no me queda más que desearos buen tino.
Veamos y difundamos este bis de Va Pensiero hasta el final, sin él este post no tiene sentido y nuestro apoyo en estos convulsos momentos favorecerá su éxito.



No hay más que observar el incremento censal de italianos en España (+442% en 10 años) para intuir que muchos huyeron buscando un aire más respirable, quizás cuando regresen encuentren un nuevo país y gobierno, más limpio, más solidario y, si cabe, más orgulloso. No nos engañemos, ni generalicemos porque los pueblos no siempre se merecen a sus gobernantes, ni el Italiano, ni, por cierto, el Alemán, con pepinos o sin ellos.
Antes de terminar, no debo omitir mi profundo agradecimiento a mi gran amigo Pablo y su compañero Alfonso de la UAM que me enviaron esto y provocaron que un día normal se convirtiese en uno excepcional. Tampoco puedo obviar, dedicárselo a Christian, Alexandra, Paolo, Paola, Algerino y otros con quién convivo o he convivido y me han permitido ser testigo de su frustración y sufrimiento.
Forza Italia!

PD: Per gli italiani: Mi scuso per non avere scritto il post in italiano ma le cose che derivano di cuore sono sempre piu facile di esprimere in la nostra lingua. Spero che il widget di traduzione opererà bene. Complimenti Italia!

martes, 7 de junio de 2011

Cien x Cien

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas
Albert Einstein
Mi grado de ignorancia textil es máximo, por eso, a pesar del título no hablaré de las bondades del algodón frente al poliéster ni nada por el estilo, aunque si fuese fiel a mi posicionamiento vital es posible que eligiese una prenda que mezclase los dos materiales.
Presencio habitualmente cómo la gente se enroca en defensas inquebrantables a un equipo de fútbol, partido político, religión, literato e incluso en conceptos e ideas seudo-filosóficas enterrando la objetividad bajo toneladas de prejuicios que resultan ser más sólidos que el hormigón armado.
Durante interminables semanas he visto por ejemplo cómo seguidores de un club defendían numantinamente sus colores buscando todo tipo de excusas, en algunos casos conspiranoicas, sin ser capaces de reconocer la explicación más obvia, el rival es simplemente mejor. 100% seguros - 0% fiables
En los últimos días me he avergonzado al escuchar a opinadores de distinta calaña afirmar sin rubor la ebriedad de un personaje popular tras sufrir un terrible accidente de tráfico, abandonando así, no sólo la ética profesional que debiera primar si no cualquier rastro de piedad hacia la vida de un ser humano y su entorno. Parece que el atestado policial contradirá las afirmaciones pero ya será tarde. 100% seguros - 0% fiables
Me ha sorprendido también asistir a una vehemente bronca tuitera entre dos personas de semejante y contrastado empaque intelectual sobre lo que para ellos significa con toda certeza la democracia, omitiré nombrarlos por el aprecio que les tengo a ambos, pero zanjaron el tema mandándose mutuamente a paseo y al diablo de una forma un tanto valleinclanesca, puestos a finalizar agresivamente una discusión se me ocurren expresiones más modernas y claras. 100% seguros - 0% fiables
No puedo olvidar tampoco la subjetividad estomagante de ciertos historiadores que creen firmemente en su ficcionada  visión sobre personajes que parece que no fueron lo que ellos argumentan que eran o hechos que directamente nunca sucedieron. El tema de la fe lo dejaré estar ya que ejemplifica el cienporcienismo por si misma. 100% seguros - 0% fiables
La política, por fortuna tan de moda últimamente, requiere una análisis más detallado. Digo por fortuna, porque me temo que el pasotismo ha sido el ingrediente que ha cortado la mayonesa democrática, en él se han apoyado los partidos para mantener un sistema escasamente participativo pero muy lucrativo para algunos. En este punto podría deducir que debemos responsabilizar al sistema partidista del cien por cien de nuestros males, nada más lejos de la realidad, eso es simplificar hasta el boceto un cuadro que tiene muchos más colores y matices. Es la futbolización de la política que practicamos la que nos lleva a culpabilizar de todo a unos y celebrar con banderas y cánticos la llegada de otros que se presentan cómo salvadores sempiternos del estado de bienestar liberal. Por supuesto todos tenemos fobias y filias pero considero un error cegarse por la oscuridad de unas o luminosidad de otras, me resulta más útil utilizarlas para centrar el esfuerzo en lo que me ocupa y preocupa, desestimando lo que no. Dicho de otra forma, obviaré volver a criticar el neo-liberalismo imperante que no me interesa nada e intentaré colaborar en la construcción un neo-socialismo que represente el sentir progresista de una minoría muy mayoritaria.
Una mirada introspectiva me revela que la mala praxis está relacionada con el mal uso de la preposiciones:
- Apoyé y apoyo la Revolución de Mayo, PARA cambiar las cosas no POR dar una lección a nadie si bien dejo un margen para confesar que no comparto la prolongación innecesaria de campamentos aunque sí una actividad constante e indefinida en la red que provoque acciones directas y callejeras cuando sea necesario.
- Puedo defender y defiendo la idoneidad de un candidato PARA que escuche y aplique lo que la ciudadanía demanda no POR su perfil ni sus dotes dialécticas.
- Respaldo y me adhiero a los movimientos reformistas surgidos o que surjan, PARA apoyar su elaboración  ideológica y no POR los individuos que en ellos encuentre aún sin rechazar ningún rostro visible antes de darle la oportunidad de expresarse o actuar.
- No creo que el presidente de un gobierno deba seguir dirigiendo el partido que le aupó, es contradictorio con la alabada y añorada separación de poderes. Sin embargo en el ejercicio de la función legislativa PARA la que ha sido electo, sí deberá mantener el ideario secundado POR la masa social que le sostiene.
- Ganar por ganar roza lo absurdo. No se debería aspirar a vencer una contienda electoral POR un motivo si no PARA un fin. Los programas electorales deberían representar una relación contractual con el ciudadano, su incumplimiento podría ser causa de despido procedente.
Puedo inmediatamente cambiar de parecer  sobre cualquiera de estas cuestiones POR no estar cien por cien seguro de ninguna de ellas o PARA mejorarlas con la ayuda de los que me rodean.
Veamos una secuencia de tres vídeos que creo muestran cómo el forofismo puede producir una visión distorsionada de la realidad, cómo estar seguro de algo no es siempre garantía de éxito y cómo algunos políticos se alimentan del fervor ciudadano con la lejanía propia de las alturas de su posición. Recomiendo ver los tres primeros minutos de cada uno, no me hago responsable de los daños cerebrales, reversibles o no, que estos pudieran provocar.

MAYO 2007: EUFORIA...


UNOS MESES MÁS TARDE: DECEPCIÓN...


HACE DOS SEMANAS: RÉPLICA DE DISCURSO EUFÓRICO...


Ni me engaño ni pretendo hacerlo, sé que estos eventos son similares a otros de diverso colorido que podemos encontrar en la hemeroteca o hemos visto en distintas circunstancias y lugares.
Menos ego y más reflexión. Menos pereza y más trabajo. Puede ser un esfuerzo inútil si hago caso a lo que me dijeron  el sábado con una convicción a prueba de balas utópicas: "muy bonitos tus sueños pero el mundo no es así". Pero puede ser que el empeño dé sus frutos y, desde las ideas, un 100% de seguridad sea premonitorio de un 0% de fiabilidad.
Por supuesto, otra opción es mantener el cien por cien de confianza sobre la idoneidad del modelo de siempre, pero entonces, aparte de rimar con deidad, habrá que dar la razón a los que dicen que el cien por cien de los políticos son iguales.