jueves, 14 de julio de 2011

Desmemoriados

Pudo ser Luis pero no lo fue
"Miliciano muerto" Robert Capa
Ahora que se han salido con la suya aunque aún no gobiernan y ha pasado de moda hablar de memoria, lo haré yo aprovechando el republicanismo inherente al 14 de julio y el 75 aniversario del golpe que provocó una salvaje guerra fratricida y horrenda dictadura.
Recordar, sólo es eso, nada más y nada menos, saber quienes fuimos para comprender quienes somos y descubrir quienes queremos ser en el futuro.
Hace unos días se cumplieron diez años del fallecimiento del gran Gila, de repente, viendo su homenaje, mi abuelo revivió, nada sobrenatural, sólo lo hizo en mis recuerdos, único lugar dónde la resurrección es posible. Gila fue un genio, no sólo consiguió recuperarse estoicamente de lo vivido, además lo hizo con brillantez y una comicidad irrepetible e imposible de plagiar, mi abuelo Luis no pudo, él jamás recuperó el sentido del humor, sólo fue capaz de sobrevivir a la vida. Su existencia estuvo marcada por la ira, la frustración y la decepción, sólo consiguió cierta tranquilidad de espíritu en el 82 cuándo la democracia se afianzó, un premio muy escaso para tan ardua lucha.
El currículum de Luis es muy sencillo y poco tiene que ver con ninguno de los nuestros, era ordenanza en el banco español de crédito, de ahí a oficial del ejército republicano sin experiencia militar, de ahí a la cárcel con algo de peso extra debido al plomo introducido en su brazo y mano que él nunca quiso extraer. En prisión conoció a Pilar, ella acompañaba a su hermana Maruja cuando iba a visitar a su novio Aniceto, hermano  a su vez de Luis. Después llegó la libertad sin libertad, una pelea con un fascista en la Glorieta de Bilbao y un poquito más de Carabanchel. Mientras tanto Emilia, hermana de Luis se fugaba de un campo de concentración femenino (sí de concentración, aquí también los hubo, digan lo que digan) para llegar por fin a Perpiñán, destino final de su vida al que debo en parte mis veraneos franceses, mi francofonía y algunos lazos familiares. Emilia Siempre me contaba que la parte buena de que le rapasen la cabeza era que cuando se miraba al espejo veía a su hermano Luis, estas historias son de las que se graban a fuego en un cerebro infantil. Luego, Luis se colocó cómo conserje de un enorme chalet del Viso propiedad de una familia de noble alcurnia, allí, junto a la carbonera, vivió, durante algunos años junto al nieto que hoy suscribe. Tras años de sin sabores que ahora no vienen al caso, murió en el verano del 94, con la ilusión de saber que su nieto estudiaba en San Francisco y la certeza de que yo nunca habría de soportar las penurias de su existencia. Pero Gila siempre le hizo reir.



A menudo, llega alguien y me pregunta que qué tengo yo que ver con la Guerra Civil y yo me planteo cómo puede ser tan gilipollas (perdón), nunca más dedicaré un segundo a explicarle nada a ningún imbécil cuya incultura sólo es superada por su indolencia.
Esto es la memoria y al que me diga lo contrario, al que me hable de abrir heridas o de revanchismo le responderé que visite el museo del holocausto judío y que intente acallar a los escasos supervivientes que se afanan por que no se olvide la indecencia. También le invitaré a visitar Camboya, los lugares que fueron testigo silencioso de la atrocidad y de paso que intente acallar a todos aquellos que sufrieron la muerte en su familia, en este caso TODOS. Le sugeriré tirar de hemeroteca para conocer lo sucedido en el estadio nacional de Chile y que intente acallar a las que todavía buscan a su nietos, terrible búsqueda que ahora estamos presenciando en nuestra querida y pacífica patria.
Los vencedores siempre ven recompensado su sufrimiento y vengada su perdida, los perdedores no deben resignarse nunca al silencio porque el silencio es un cáncer que no te mata pero tampoco te deja vivir.

Una de ellas bien podría ser la Tía Emilia
"Refugiados españoles caminan hacia la frontera francesa"
Robert Capa 
Al próximo chorizo campsiano de turno que ofenda con su malvada ignorancia, le diré que yo sí tuve abuelo y por eso no debo recorrer cunetas en busca del osario del que un día fue persona. Mis ideas, por supuesto evolucionan, pero jamás le entregaré mi voto ni mi simpatía a quién además de venderme silencio me quiera robar los recuerdos de una infancia convulsa que sólo me pertenece a mi.
¡Hasta nunca querido idiota!


PD: Me releo y observo que en mi familia las cosas siempre suceden en verano, sólo espero que este sea insulso y aburrido. ¡Feliz verano! Yo aún seguiré escribiendo un rato...

2 comentarios:

  1. Podías sacar millones de recuerdos más atroces y viles cometidos por el socialismo. En media EU y Asia, por más de un siglo, el totalitarismo de izquierdas ha sembrado el terror a más gente, en más lugares y por más tiempo de todos las ideologías conocidas. Olvidar que pisamos sobre la tierra esangrentada por el socialismo, que vivimos sobre los recuerdos de millones de seres masacrados por una ideología totalitaria

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  2. Siempre tiene que venir algún ofendido con lo de "y los tuyos más". No se trata de los tuyos o los míos, sino de no olvidar y dejar de un lado ideologías y dogmas para empezar a pensar por uno mismo y dudar de toda imposición. Jft, duda que nunca habrás sido tan libre.

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