martes, 26 de julio de 2011

Pisando charcos

Al mal tiempo...buen tino
Gene Kelly-1952
Hemos vivido una primavera intensa y revolucionaria con vaivenes bursátiles, corrupciones varias, riesgos de quiebra y proceso electoral incluidos. Ya inmersos en el verano, debemos reconocer que las cosas no han cambiado mucho, sin embargo se aproximan un otoño e invierno que serán previsiblemente calientes, por supuesto no hablo de meteorología, me refiero a los retos que tenemos por delante.
Sí, somos nosotros los que nos enfrentamos a desafíos de gran calado que marcarán nuestro futuro, no ellos. Digo nos porque, si bien hoy intento lanzar un mensaje a los indignados del 15M e indecisos de diversa condición, al haber estado muchos involucrados en mayor o menor medida en estas manifestaciones ciudadanas y hastío generalizado, considero que debo hablar en primera del plural.
En su día, ya nos metimos en el charco, recuperamos la ilusión de un niño y creímos que eramos capaces de todo porque los charcos siempre nos hacen sentir libres pudiendo llegar a ser extremadamente divertidos. Ahora debemos preguntarnos a quién han salpicado nuestros pisotones, de qué manera deseamos mojarnos en el futuro próximo y lo que es más importante, para qué.
Nuestras salpicaduras fueron todas a parar al margen izquierdo del río, eso, creo que no es discutible, basta con analizar los resultados para deducir su influencia. La parte positiva es que los únicos que parecen estar reaccionando al remojón son los que se sitúan en ese mismo margen y por lo tanto no creo que sea justo meter a todos en el mismo saco.
¿Entonces qué?
Pienso que somos responsables de nuestro futuro y de lo que suceda esta década, por no alejarme más en el tiempo, podemos por ejemplo, decidir entregarle el poder absoluto a quién ya lo tiene sobre los municipios, provincias y comunidades. Esta, sería sin duda una decisión muy respetable siempre y cuando no queramos quitarnos un peso de encima y nos engañemos pensando que los votos en blanco, nulos o abstenciones no provocan ese resultado porque sí lo hacen. Si esto ocurre, no pasa nada, salvo que aun desde la mente más utópica nadie debería soñar con que le escuchen, reformen la democracia, pongan freno a los furores especulativos de los mercados, blinden el acceso universal a la sanidad y educación o consigan la fórmula milagrosa del pleno empleo y vivienda para todos.
No estoy en campaña, no, si es la sensación que estoy dando allá quién saque esa lectura. Sé que el anterior presidente fue negligente al prometer o insinuar lo último que he nombrado, lo sé, yo todavía no me he librado del todo del cabreo aunque tampoco participo de la lapidación pública que, en el mejor de los casos, no tiene más sentido que la relajación personal. Sé que los últimos tiempos producen recelo, lo sé, veo en mi entorno cómo la decepción se ha tornado en ira, a nadie debería sorprenderle.
Pero, ¿qué buscamos?
Yo busco una democracia directa y totalmente participativa.
¿Es posible mañana? No, pero quizás sí pasado si se sientan las bases adecuadas.
Yo busco el fin de los beneficios financieros estratosféricos y un reparto más equitativo del capital.
¿Es posible mañana? No, pero quizás sí pasado si se sientan las bases adecuadas.
Yo busco una reforma integra de nuestras instituciones y una separación real de poderes.
¿Es posible mañana? No, pero quizás sí pasado si se sientan las bases adecuadas.
Yo busco que los mercados sirvan para crear y no destruir, para invertir y no especular. Ojalá que un día la bolsa vuelva a ser un bodrio aburrido e infumable y recupere la utilidad social que nunca debió perder.
¿Es posible mañana? No, pero quizás sí pasado si se sientan las bases adecuadas.
Yo busco una educación y sanidad igual para todos, intocable y perdurable en el tiempo. Si os parece que estoy hablando de recuperar transferencias y centralizar competencias, estáis en lo cierto. ¿No se trataba hoy de mojarse? Pues me mojo...
¿Es posible mañana? No, pero quizás sí pasado si se sientan las bases adecuadas.
Disculpad la estructura machacona que por cierto ya usé una vez pero si me expreso de otra manera esto podría convertirse en una tesis interminable.
Si queremos que se sienten bases, debemos empezar por obligar a convivir a los dos grandes partidos en igualdad de condiciones, además no se puede hacer pagar a uno sólo las consecuencias ya que el otro ha tenido bajo su control político gran parte del territorio y las personas que allí habitan no es que anden mucho mejor paradas, andan por lo menos igual de paradas.
Recuerdo las alabanzas neoliberales al pacto anti-natura que surgió en Alemania no mucho tiempo ha. Pues bien, lo más similar a eso que podemos lograr aquí es obligarles a decidir juntos y vigilarse mutuamente durante cuatro años porque nosotros les estaremos controlando para que se decidan a sentar las bases de lo que muchos anhelan.
No se consiguen cambios otorgando mucho poder a pocos sino dándole poco poder a muchos.
Vosotros veréis, yo mientras tanto seguiré pisando charcos y cantando bajo la lluvia si fuere menester.



Añadiré, que lo expuesto no servirá de nada mientras sigamos siendo indolentes con nuestro entorno y dejemos morir de inanición a millones de seres humanos, no carguemos las culpas sobre los demás analicemos en qué medida somos responsables cada uno de nosotros. Cualquier revolución que queramos protagonizar estará vacía de sentido mientras esta rémora universal perdure.

PD: Las Rosas florecen mejor en primavera, es su ciclo vital, se puede intentar cambiar al otoño pero no suele ser lo más apropiado.

2 comentarios:

  1. Me encanta tu publicación solo me gustaría decirte dos cosas, primero que es injusto criticar la labor del presidente actual pues la crisis ha sido muy grande y los apoyos han sido minimos y segundo es cierto que las rosas florecen en primavera pero en el sur esta apunto de comenzar la primavera quizas debemos mirar al sur. Un abrazo

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  2. Gracias Sergio. Estoy de acuerdo contigo aunque no critico directamente la gestión sino la negligencia cometida en a la hora de formular ciertas promesas. En todo caso estarás de acuerdo conmigo en que el espíritu critico es importante y que sería un poco pueril afirmar que un presidente no ha cometido ningún error en ocho años, todos los cometen, es inevitable y en este caso son identificables. En todo caso también se tomaron decisiones muy acertadas de gran calado y difícil retorno que hacen que hoy seamos una sociedad más plural, justa e igualitaria pero eso sólo se reconocerá una vez que el tiempo cure las heridas y el cabreo generalizados. Un abrazo amigo.

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