martes, 16 de agosto de 2011

Reflejos

Para que nuestra imagen no acabe sesgada
Un perro andaluz (Buñuel y Dalí 1928)
Durante unos días he tenido ocasión de dormir frente a un espejo, algo poco frecuente por muchos motivos pero necesario por las apreturas de espacio durante la residencia veraniega. Tras de mi, dormían mis niños, verse sólo era un divertimento para ellos ya que su inocencia sólo muestra lo que realmente son, sin ningún tipo de artificio. Mientras observaba me preguntaba si  los adultos también somos quienes somos o simplemente el reflejo distorsionado de lo que deseamos mostrar a los demás. Tengo la  extraña impresión de que algo nos impulsa a dar más verosimilitud a lo que creemos que vemos y sabemos sobre nosotros mismos que a lo que intentan hacernos ver los demás.
No pretendo hoy fustigarme en público pero sí reconocer que no siempre consigo actuar ni ser cómo me gustaría, además estoy percibiendo que evoluciono más rápido con comentarios y ataques de detractores que con las alabanzas de seres queridos. Creo, que las redes, en especial Twitter, son el espejo global de este siglo, quien las usa con honestidad introspectiva puede encontrar en ellas una herramienta sin igual para descubrirse un poco mejor, al plasmar nuestras inquietudes y reacciones a las de los demás, accedemos a una visión de nuestros defectos bastante certera. Hasta hace poco, sólo disponíamos del recuerdo de lo hecho, dicho o discutido, hoy podemos revisarlo sin la traición de la que hace gala nuestra siempre subjetiva memoria.
He podido conocer físicamente en los últimos tiempos a unos cuantos amigos y amigas "virtuales" y descubrir personas extraordinarias, y digo físicamente porque al verles y charlar he descubierto que personalmente ya les conocía porque no usan su avatar para ser quienes nunca serán, simplemente son ellos, son ellas.
Por eso me asombra ver cómo el líder espiritual de una confesión necesita darse baños de masas y arengar con mensajes propios del medievo que cree que todos deseamos escuchar para así convencerse de que él y su iglesia siguen siendo quienes hace tiempo que ya no son.
Por eso, alucino al escuchar cómo algunos políticos ávidos de recuperar el poder cantan a los cuatro vientos sus supuestas virtudes personales mediante entrevistas pactadas y alardean de sus capacidades sin darse cuenta de que ni siquiera han conseguido convencer a los suyos. En este caso, existen otros peores, aquellos que hace tiempo optaron por basar sus planteamientos en la critica al adversario y dejaron de escucharse olvidando así sus principios, proyectos y valores éticos.
Por eso me enerva presenciar cómo familias enteras se afanan en construir la imagen que desean mostrar a su entorno abandonando aspectos tan superfluos cómo el amor, el diálogo y el respeto a las preferencias culturales e ideológicas de sus miembros para así conseguir una bonita foto de la que sentirse orgullosos, y es que el photoshop existió mucho antes que los ordenadores.
Por eso me encoleriza que clubes de fútbol se hagan garantes de los valores deportivos de la infancia cuando en sus oficinas sólo se juega con dinero que no existe y se acumulan deudas que salvarían de la inanición a comunidades enteras mientras organizan entre todos un circo romano cuyo único objeto es mantener ocupadas las frustraciones de las masas.
En definitiva, cómo nos enseñó Woody Allen mientras desmontaba a Harry, si mucha gente nos ve desenfocados, probablemente es que lo estamos.



La percepción de nuestro reflejo es subjetiva y carece de espíritu crítico, es lo que provoca que padres desdigan a los maestros de sus hijos, que periodistas se conviertan en protagonistas de sus propias crónicas, que políticos traidores prefieran recoger las cenizas de su país antes que arrimar el hombro para solucionar problemas o que proyectos de unir naciones y territorios supranacionales no lleguen a buen fin. Aunque también es verdad que gracias a esta actitud todas las religiones monoculares a lo largo de la historia hayan sido perecederas, lo cual es sin duda un consuelo.
Los emisarios de los dioses y los que creen estar por encima del bien y del mal, siempre intentarán que seamos el reflejo de sus ambiciones, sería bueno estar atentos a las divergencias para no acabar creyendo en espejismos, yo prometo intentarlo.

Venus del espejo
Velázquez
PD: Uno de los mayores piropos que me han dicho en mi vida fue: "Eres de lo más real que me he encontrado en la red". Me emocionó, la pena es que mi reflejo me dice algo distinto.




1 comentario:

  1. La verdad es que dices unas cosas que hacen pensar, yo me pregunto en donde nuestras almas son más reales en el mundo fisico o en el mundo virtual?, donde somos nosotros mismos? Platon seguramente hubiera escrito sobre el mito del twitter.

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