martes, 4 de octubre de 2011

Nada

Beauvoir, Sartre y Guevara - Cuba 1960
Una foto incorrecta de quien escribió "El ser y la nada"...
...por molestar, no le deis más vueltas.
Tras un intenso fin de semana político, podría escribir sobre tantas cosas que no escribiré sobre nada, de hecho comencé un artículo sobre educación que no llegará a nacer.
No hablaré de educación porque al parecer, tomar la decisión de que mis hijos estudien en un colegio que en España es privado no sólo me inhabilita para defender el mantenimiento de un sistema público, gratuito, universal y laico que forme personas cívicas sino que además me convierte en un hipócrita. Poco importa si los motivos que me impulsan son que aprecio mi colegio y deseo que mis niños lo disfruten, tampoco importa el esfuerzo que ello requiere ni los razonamientos personales que pueda esgrimir para justificar integrarles en un sistema educativo extranjero. Por eso prefiero no hablar de educación además hay muchos sabios que lo hacen. Por cierto, ellos siempre se rodean de gente lo más preparada posible e impulsan su acceso a la formación, los necios prefieren rodearse de idiotas y dificultar el acceso al saber, no vaya a ser que alguien descubra su necedad y les arrebate el poder.
Hoy tampoco comentaré nada de sanidad, en este caso podría opinar, no dispongo de seguro privado para mi prole, siempre han sido tratados, e incluso padecido algún ingreso bajo el auspicio del sistema sanitario público, tampoco pago por guardar sus propias células madre ni nada por el estilo. El problema es que puedo pagarlo, por lo tanto, este tema, no solo no me concierne sino que además demuestro muy poca vergüenza y bastante egoísmo al aprovechar los recursos de todos pero lo seguiré haciendo mientras sigamos teniendo una sanidad pública ejemplar.
Pensé que debía hacer una reflexión sobre empleo, paro y sus consecuencias pero prefiero no hacerla porque al fin y al cabo casi todos los miembros de mi familia y entorno trabajan. Por supuesto no es relevante que hasta hace muy poco sufriésemos dos años de desempleo en mi hogar ni que mucha gente que conozco esté al borde del abismo, pertenezco a una clase media acomodada y no tengo ningún derecho a mencionar el drama que acogota a nuestra sociedad ni a decir que no se puede buscar un solo culpable.
Tenía muchas ganas de escribir sobre los abusos del sistema financiero pero eso, sin duda, es mejor dejarlo a los profesionales que desde las agencias de calificación nos asesoraron con tan óptimos resultados durante tantos años. Sin embargo, tonto de mi, creía que podía juzgar los pequeños abusos bancarios que día a día sufro, los suelos hipotecarios que aparecen de la nada, los avales liquidados que realmente nunca lo fueron o las comisiones exentas que siempre regresan. Lo malo es que me di cuenta de que sería injusto, todo fue culpa mía por no leer los contratos, por fiarme de la entidad que guarda mis no ahorros desde hace más de quince años, además tampoco podré comprender la tragedia de la negativa a la dación en pago porque tengo capacidad para afrontar mi condena. Me daría por satisfecho si se les obligase a reducir sus pingües beneficios y contribuir al sostenimiento de nuestra sociedad.
Luego decidí hacer un breve análisis sobre igualdad, discriminación positiva y terrorismo doméstico pero soy un hombre heterosexual, no vale que mi vida sea paritaria y todas las tareas se compartan por igual, eso no es motivo suficiente para garantizar mi capacidad de juicio sobre un tema tan complejo aun estando seguro de que el mejor jefe que he tenido ha sido una mujer ni sabiendo que cada nuevo asesinato que se produce desgarra la libertad que fundamenta el estado de bienestar. Pero qué sabré yo, puede que tengan razón aquellos que dicen que lo importante son unos méritos y competencias difícilmente contrastables amparándose en el liderazgo de algunas mujeres machistas, son los mismos que en la intimidad reducen el problema de la violencia a un mero asunto doméstico.
Como no me quedaba nada por decir me puse a recordar y me acordé de la falta de solidaridad con los que más sufren, revisé imágenes y datos sobre la hambruna en el cuerno de África, las guerras que un día apoyamos y los conflictos que algunos siempre se niegan a citar. Prefiero no nombrar nada de esto porque cuando lo hago me suelen acusar de demagogia.
Por lo tanto hoy callo, pero lo hago soñando con una Europa sin estados, imaginando que logramos tener una política económica y fiscal común que desemboque en unos derechos sociales inalienables. Sueño con ello porque Europa está virando, porque lo que llega es mejor y porque digan lo que digan todos los políticos no son iguales, sobre eso sí me atreveré a hablar porque no lo intuyo, me consta. Pero eso será otro día, hoy permanezco en silencio, un silencio reflexivo sin nada que reflexionar, un silencio prudente que me desnuda demasiado, el silencio tranquilo de quien cree saber lo que debe hacer, el silencio de quien espera que la nada no se apodere de todo...



Hoy no he hablado de nada pero la semana que viene o quizás antes, seguro que algo se me ocurre, algo que no ofenda a nadie, algo que no menosprecie la opinión de otro, algo en definitiva que me libre de la nada que me inunda si pienso en lo que dicen puede pasar.
Espero que disculpéis el atrevimiento.
Gracias.

De nada....

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