viernes, 20 de marzo de 2015

Túnez, nada es casual

Túnez, un feliz día cualquiera...
Y llegaron los terroristas, los de siempre, los que acaparan la atención mediática mediante burdo marketing viral, los que han conseguido que difundamos sus sangrientas "hazañas" y su podrido discurso, los que han logrado que llamemos Estado a lo que no lo es. Llegaron y mataron, otra vez.

Mataron porque es lo único que saben hacer aparte de embaucar a jóvenes desesperados para acompañarlos en su macabro viaje al averno. Mataron a Antoni y a Dolors, a otros quince turistas que disfrutaban de unas apacibles vacaciones sin sospechar que serían las últimas y a dos gendarmes tunecinos que cumplían con su deber. Asesinaron indiscriminadamente a muchas personas pero pudo ser peor, siempre puede ser peor y aventuro que lo será, con nuestra actitud esto sólo puede empeorar.

Pero ¿Por qué? ¿Por qué formulo tal aseveración? ¿Soy acaso un agorero? ¿Me invade un estado de pesimismo vital? NO. Estoy seguro de que esto sólo puede ir a peor porque los asesinos cuentan con el valioso apoyo de unos cómplices inesperados que les ayudarán a alcanzar sus fines: NOSOTROS. Sí, somos cómplices de terroristas, lo somos nosotros y lo son por supuesto nuestros gobiernos, pero antes de explicar por qué, analicemos la putrefacta "lógica" del atentado (si es que la hubiese), adentrémonos en la mente del asesino.

¿Por qué Túnez? ¿Por qué la semana pasada? No deberíamos hacernos estas preguntas, no deberíamos buscar razones a la sinrazón, pero si no lo hacemos, si no pensamos como ellos jamás venceremos. Debemos saber qué buscan para impedir que lo encuentren porque nada es casual ni improvisado. Eligieron Túnez porque es un país que ha demostrado que si se quiere se puede, se puede uno librar de su dictador, se puede construir una democracia en tiempo récord, se puede elegir a un gobierno laico en un país musulmán y demuestran que estos son los ingredientes necesarios para alcanzar la tan ansiada prosperidad económica. Túnez es un país maravilloso de gente amable y hospitalaria con una mente abierta fraguada a lo largo de los años a base del intercambio cultural con millones de viajeros a los que han acogido siempre con los brazos abiertos. No lo intuyo, lo sé, lo he viajado de arriba a abajo, recorriendo sus carreteras, visitando sus aldeas, charlando con sus gentes, enamorándome de sus paisajes, Túnez también ha aportado su grano de arena, sus muchos granos de arena a mí sincero e incontrolable amor por África. Los asesinos han elegido esta vez Túnez porque quieren destruir todo lo descrito y lo han elegido en vísperas de las vacaciones de Semana Santa porque es cuando el país comienza la temporada turística y hace el grueso de las ventas, porque la economía del país necesita de este maná occidental. Los asesinos necesitan destruir esto para que vuelva el caos, porque en el caos encuentran su oportunidad, gracias al caos se hicieron con Siria, gracias al caos se hicieron con Irak, son aves de rapiña que se alimentan de países débiles o enfermos, nunca podrán con los fuertes, los fuertes son el enemigo. Una lástima que nosotros no seamos tan fuertes, nuestro miserable miedo nos debilita.

Somos cómplices de los terroristas, sí lo somos. Ellos quieren sembrar el terror y lo siembran. Ellos quieren que dejemos de ir al que consideran su "feudo" y anulamos nuestros viajes. Ellos quieren hundir la economía de países y consiguen que nuestras compañías de cruceros cambien sus trayectos. Ellos quieren condenar al ostracismo a países y logran que los Ministerios de Exteriores occidentales los declaren de alto riesgo e insten a sus ciudadanos a no visitarlos. Colaborar en la difusión del miedo es convertirse en aliado del terror, ellos quieren vaciar países como Túnez y hundirlos en la miseria para después invadirlos y darse un paseo triunfal como salvadores de la "patria islámica". Pero esto nada tiene que ver con el Islam, esto es una violenta estrategia política imperialista que ya hemos observado en nuestra Europa en siglos anteriores pero de la que nada hemos aprendido. Esta semana, los terroristas no han matado a 19 personas han aniquilado los sueños de diez millones de tunecinos que aspiraban a un futuro mejor.

¿Quieren ustedes apoyar a los asesinos? Pues anulen sus viajes, digan que jamás se acercarán a África, encastillense en ideas preconcebidas y no se muevan de la falsa seguridad de su hogar. Hagan esto y servirán en bandeja Túnez a los perros rabiosos que la quieren conquistar. Pero si hacen ustedes esto, si se dejan intimidar por asesinos, un día, cuando se hagan con el territorio que ustedes les regalaron, querrán más y ese día llamarán su puerta y arrancarán a su familia de la falsa protección de su hogar. Entonces será tarde y ustedes, nosotros, nuestros gobiernos, habremos sido tan culpables del latrocinio como ellos.

Nada es casual, nuestro miedo es su alimento y nuestra complicidad con el terror garantizará nuestra derrota segura. Ustedes verán, siempre pueden repensar sus vacaciones y comprar unos billetes a Túnez, nunca serán mejor recibidos, en ningún lugar. Yo por mi lado, en 8 días regresaré a África acompañado por mi familia al completo así al menos dormiremos con la conciencia tranquila, sabiendo que no somos cómplices asesinar los sueños de un continente y mis hijos aprenderán que no hay que temer más que a la propia indolencia.


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