miércoles, 22 de abril de 2015

Muros de sangre

Más allá del muro...¿Quizá esperando a zarpar? 
Hoy es el día mundial de la Tierra, un planeta enfermo que reniega de su historia, Occidente encerrado en su miseria moral empieza a oler a naftalina mientras el resto se enfrenta a la difícil decisión de perecer rápidamente en origen o lentamente intentando alcanzar un destino cada vez más inalcanzable.

En algún momento impreciso de nuestra historia alguien decidió que la decisión idónea para salvaguardar el futuro era amurallar fronteras sin darse cuenta de que la historia de nuestro pequeño planeta y nuestra especie es una historia de éxito precisamente gracias a los movimientos migratorios. Hace más de dos millones de años los primeros homínidos surgieron en África y desde allí colonizaron la Tierra. Hace doscientos mil años, también en África, aparecieron los primeros ejemplares de nuestra especie, el Homo Sapiens, y también desde allí, hace tan sólo cuarenta mil años, emprendieron viaje para colonizar el planeta . Hace 5.000 años comenzó la civilización en África, la cultura, la escritura, la arquitectura, la agricultura, todo... En aquella época, Europa no era más que un conjunto de pueblos bárbaros, desarrapados y malolientes, sin pasado, sin presente y con escaso futuro.

En algún momento impreciso todo esto cambió y los descendientes de aquellos africanos que habían migrado decidieron regresar a la madre África a colonizarla de nuevo, al ser tierra de acogida no costó mucho conquistarla, exprimirla y escupir los restos abandonando después a su suerte a un continente expoliado. Nada nuevo, al fin y al cabo ¿qué se puede esperar de los pueblos bárbaros del Norte? Barbaridades, poco más.

Mientras tanto, Europa se intentó auto-conquistar en varias ocasiones, hasta que se auto-dividió inaugurando la era de los muros vergonzantes que se suelen construir para posteriormente ser destruidos entre fastos y algarabía popular. Una nueva era de muros nació, hasta entonces las murallas sólo se levantaban para evitar invasiones nunca para evitar migraciones, nuestros antepasados bien sabían que migrar es humano y que nuestra historia sedentaria es infinitamente más breve que nuestro pasado nómada.

Sin las migraciones no seríamos quienes somos, ni siquiera hubiéramos padecido a alguno de los líderes que padecemos y que en mayor o menor medida han protagonizado o están protagonizando esta macabra historia moderna de muros de cristal, sufrimiento infinito y necedad extrema que antes o después nos acabará destruyendo porque no hay nada peor que la falta de memoria, la tolerancia al padecimiento ajeno y la complacencia ante la muerte al peso.

Como ejemplo, una breve lista de personajes que nunca hubiesen sido viables sin las migraciones, líderes corresponsables de las muertes de hoy que nunca hubiesen llegado a nacer si ayer hubiésemos negado el asilo, expulsado, masacrado o simplemente dejado morir a sus padres y abuelos:

- Nicolas Paul Stéphane Sarkozy de Nagscy-Bocsa, vigésimo tercer Presidente de la República Francesa. El padre de Mr. Sarkozy debió exiliarse de la Hungría soviética y acabó en Francia tras un periplo por Alemania y Austria. Su abuelo, judío sefardita nacido en Salónica era descendiente de españoles refugiados en el Imperio Otomano cuando los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de la Península ibérica. CULPABLE de reformar la Ley de Inmigración en 2010 y presumir en 2011 de récord de expulsiones de extranjeros, 32.922, un 17% más que el año anterior.

- Barack Hussein Obama II, cuadragésimo cuarto Presidente de los Estados Unidos de América. Hijo de un inmigrante keniano, él mismo emigró a Indonesia donde pasó gran parte de su infancia. CULPABLE de apoyar con su voto como senador en 2006 la Secure Fence Act de George W. Bush, garantizando así la ampliación del muro con México que tiene el récord de los muros sangrientos con más de 10.000 muertes desde su construcción en 1994 (Los aciertos recientes en políticas de inmigración de Obama no eximen de los errores del pasado, en especial si estos causan muertes)

- Manuel Carlos Valls Galfetti, Primer Ministro de Francia. Hijo de un emigrante español y una emigrante suiza-italiana de la región de Tesino. Su abuelo emigró a Sierra Leona llamado por la fiebre del oro y obligado por la mala situación económica de su región de origen. CULPABLE  de promover en su etapa de Ministro de Interior el desmantelamiento de campamentos de gitanos Rumanos y Búlgaros y de presumir de la expulsión de 5.000 gitanos. Deportó a la niña Kosovar Leonarda Dibrani que fue detenida mientras realizaba una excursión escolar. Manolo Valls, recientemente decía sentirse tunecino, pero en 2011, durante las revueltas, justificaba la expulsión de tunecinos desde Marsella, así es él, un inmigrante bipolar

- Angela Dorothea Kazmerczkak (alias Angela Kesner, alias Angela Merkel). Canciller Federal de Alemania. Hija y nieta de polacos, aunque su Polonia no es la nuestra (es largo de explicar) es digna de mención ya que ella misma se vio obligada a vivir tras un muro durante su juventud en lo que otrora fue un país llamado RDA y luego pasó a ser otro que no sólo la acogió sino que además la alzó y ensalzó hasta convertirla en la mujer más poderosa del planeta -¿Son o no son las fronteras un fenómeno aleatorio?- CULPABLE de encizañar Europa y amenazar con romper todos los tratados para expulsar a todos aquellos inmigrantes europeos que no logren empleo en 6 meses para "frenar la inmigración de la pobreza"

Y esta es parte de nuestra historia, una historia de éxito y migración constante.
Y hoy sigue siendo el Día Mundial de la Tierra, un planeta enfermo que ve como sus hijos se matan o se dejan morir impávidos.

Hoy escucharemos grandes soflamas de pequeños líderes porque el Mediterráneo está devorando tantas vidas y tantas esperanzas que ninguno de ellos quiere dejar pasar el tirón electoral de un gran discurso vacío pero mientras tanto la única solución que parece surgir bajo el amparo de una oxidada ONU es el bombardeo de barcos en origen para que así estas personas que huyen, al menos no mueran tan cerca de nuestras fronteras.

No pidamos que discriminen entre migrantes económicos, exiliados políticos o refugiados de guerra, lo malo de las murallas y sus guardianes es que son ciegos pero la sangre siempre es roja aunque ellos tiendan a pensar que la de más allá del muro Mediterráneo es transparente o traslúcida como el mar que la cobija y diluye.




PD: Fatou Diomé explica mucho mejor que yo la verdad sobre las migraciones, por eso unos días después de publicar este artículo inserté su intervención en France 2. A ver si nos va quedando claro que compartimos un mismo planeta y debemos tener los mismos derechos. O empezamos a caminar juntos o pronto moriremos juntos