miércoles, 3 de junio de 2015

Del revés

Mapamundi de Fra Mauro 1450
El verdadero y tal vez principal problema es que está todo del revés porque decidimos, en nuestro propio beneficio, colocarlo así.

Nuestro planeta puede observarse de muchas maneras, cualquier cosmonauta que haya tenido la fortuna de salir de nuestra atmósfera lo sabe bien, somos pequeños, oblicuos, redondos y giramos. Ningún pedazo de tierra por tanto se encuentra por encima de otros, todo depende de nuestra perspectiva al observar desde fuera del globo.

Estar encima de alguien otorga instintivamente una posición dominante y privilegiada (excepto en los espectáculos de Artes Escénicas en los que te alejas de la escena, de la acción, a cambio de pagar menos por tu butaca). Estados Unidos de América está encima del resto de América, Europa está encima de África, China está encima del resto de Asia, y Australia está bien blindada donde le da la gana...

El mundo según Australia
El planisferio que encabeza hoy este artículo, está datado a mediados del Siglo XV, obviamente es previo a nuestro conocimiento de la existencia del continente americano. Este mapamundi fue considerado como el más completo hasta la fecha, lo realizó un monje veneciano llamado Fra Mauro y su característica más llamativa es que sigue los cánones de los cartógrafos musulmanes e invierte la posición de los polos, por lo tanto el sur está arriba y el norte abajo. Este mapa desde luego no es una extravagancia histórica, como muestra el mapamundi del cartógrafo medieval ceutí Al-Idrisi, el mundo islámico medieval se mostraba habitualmente de "abajo a arriba".

Mapamundi Al-Idrisi 1154
Mi interpretación libre al respecto es que probablemente es más fácil conquistar desde arriba que desde abajo, la primera victoria es siempre psicológica y la gravedad es también un fenómeno mental que cumple su función.

Pero volvamos al mundo "al derecho", no pretendo realizar un estudio geográfico de la historia de la cartografía. La cuestión es que al final, un día, decidimos condenar a África a las "bajuras" por los siglos de los siglos. Así fue fácil colonizarla sin grandes esfuerzos, hicimos valer la aceleración de nuestra pesada doctrina moral en su caída, no olvidemos que para entonces ya eramos claramente los de arriba, poco se puede hacer si nos quieren aplastar desde arriba, nosotros estamos abajo y ya no recordamos que no siempre fue así.

Después, a mediados del siglo XX, cuando nos decidíamos a descolonizar el continente, lo bautizamos como "Tercer Mundo", lo condenamos a la medalla de bronce de los mundos, un perdedor nato. Queremos que sea tan perdedora la pobre y malograda África, que cuando desapareció el Segundo Mundo, ella no ascendió de categoría, siguió siendo tercera sin haber segundo. Por cierto, conviene recordar que Suecia, Finlandia o Irlanda también fueron Tercer Mundo, pero eso es otra historia derivada de la Guerra Fría, que ni fue guerra ni mucho menos fría.

Así, nos encontramos una África siempre abajo y siempre la tercera de dos. Y así la tratamos, con la prepotencia que tratan muchos al conserje de su edificio, como si fuera su propio criado, como si fuera menos persona, recordándole siempre que su domicilio pertenece a la comunidad y que si se pone guerrero le dejamos sin trabajo ni casa. Pero es peor porque al conserje al menos le respetamos su nevera, no se la abrimos para robarle su pescado y sus verduras. A África sí, como estamos arriba y somos bastantes, pescamos sus peces, expoliamos su agricultura y nos llevamos sus riquezas. A cambio ofrecemos propinas a sus gobernantes corruptos, puestos y mantenidos por nosotros mismos. No olvidemos que somos la comunidad de vecinos, los de arriba, los fuertes, los que ponemos y quitamos conserjes.

Y así, van pasando, los meses, los años y los siglos.
Y a ellos cada vez les cuesta más subir un piso.
Y a nosotros cada vez nos cuesta más percibir la realidad de la planta baja.
Y por eso, un día, decidimos amurallar nuestra escalera, por si les da por vivir en la puerta de al lado en lugar de la de abajo.

Pero ¿Y si no hubiésemos cambiado los mapas? ¿Y si hubiésemos hecho caso a la imagen que nos regaló el Apolo XVII?

El planeta Tierra desde el Apolo 17, 1972

¿Y si estuviésemos al lado y no arriba o abajo? ¿Sería todo igual?
Puede que todo fuese igual, pero sería sin duda distinto.

PD: Por si a algún lector le quedan ganas de saber un poco más, dejo a continuación un didáctico vídeo francés de 1949 dónde podréis comprobar lo concienzudos que llegamos a ser en la dominación y expoliación de los de abajo...